que sentido tendrían nuestras insignificantes vidas sin esos momentos de tentación que uno tiene que tener muy en cuenta que es lo que quiere en realidad... verdad?
como cuando te insinuas, me tocas, me miras y me hablas...
y como cuando me insinuo, te toco, te miro y te hablo...
mi fruta prohibida... tan prohibida por mi como por el resto, tan accesible y tan imposible
si cogiese esa fruta estaría bien o mal?

ya no se ni lo que escribo...