
quien me diría a mi que me sentiría ahora así de mal. no quise hacerlo pero no tenía otra.
En la cartera solo me quedaban 2,58 € y no podía permitirme dormir en la calle otra vez.
Llevaba 2 días dando vueltas por la ciudad hasta que por fin di con el. Era un hombre alto, moreno de haber pasado mucho tiempo en la calle, con gafas de ver y una gabardina. Me recordaba al viejo Lester.
El trabajo que me encargó era sencillo. Solamente tenía que esperar al momento oportuno y disparar.
En realidad no era tan sencillo. No lo había hecho nunca antes, y además, estaba asustado. No podía imaginarme a mi mismo como asesino. Pero el dinero manda. El dinero siempre manda.
Entre tanto, llegó el momento de hacer el trabajo, y me puse a ello. Me acerqué al puerto. A lo lejos veía a aquel hombre. El esperaba que yo le diese un kilo de heroína, pero la realidad no iba a ser de ese modo.
Me acerqué a el, y en el momento preciso que dijo "buenas noches, tienes lo mío?" apunté a su pecho y disparé. Disparé otras 2 veces más, tiré la pistola al agua, y me fui. Desde entonces no he podido dormir bien. Me siento mal conmigo mismo...